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miércoles, 30 de julio de 2014

THE LEE SHORE



Las gaviotas giran en círculos, suavemente,
no tienes un lugar donde esconderte,
porque no lo necesitas.

A lo largo de la costa de sotavento
yacen conchas rotas en la arena,
refulgentes como ojos brillantes, me parecen
desde el mar.

Aquí hay una del color del amanecer
más antigua de lo que te imaginas,
todavía yace aquí, donde alguna ola descuidada
la dejó olvidada hace mucho tiempo.

Cuando desperté esta mañana
buceé bajo mi casa flotante,
bajo su elegante costado en el cambio de marea,
para observar cómo vagaban los peces.

Y oí una historia
de los marineros del "Sandra Marie",
dicen que hay otra isla a varios días de aquí,
libre y desierta.

Desde aquí hasta Venezuela
no hay otra cosa que ver
que cien mil islas
flotando como joyas sobre el mar,
para ti y para mí.

El atardecer huele a comida.
Las mujeres me llaman para terminar mis historias,
pero quizás te vea en el próximo lugar cercano y tranquilo,
mientras tanto, recogeré mis velas.

David y Jan Crosby a bordo de "Mayan"

"Escribí "The Lee Shore" en el "Mayan", en las Islas Berry, en las Bahamas. En retrospectiva, amo navegar porque es algo que siempre me ha mantenido en contacto con el mundo real. No son sólo las drogas las que te alejan del mundo real; la fama lo hace, el dinero lo hace. Si entras en eso, el mundo real desaparece. En el barco no tienes todas esas mierdas. El océano no sabe quién eres. No podría importarle menos. Es tan fácil perderse en la idea de que eres el centro del universo. Un viaje estelar. Navegar ha tenido un efecto positivo sobre mí, porque he cargado con un enorme ego, y el mar ha sido un maravilloso domador de ese ego. Un buen maestro".

"Una canción sobre una relación de amor de veinte años con una goleta "Alden". Navegar es una experiencia mística para mí. "Mayan" representa todo lo saludable y positivo para mí. y literalmente me ha salvado la vida en varias ocasiones. Me saca de la farándula. Al océano le importas un comino, nunca ha oído hablar de ti".

David Crosby.

martes, 31 de diciembre de 2013

"ME & BOBBY McGEE" - KRIS KRISTOFFERSON & RITA COOLIDGE (1978)


Hechos polvo en Baton Rouge, esperando un tren
Sintiéndome tan gastado como mis vaqueros
Bobby hizo autostop y paró una camioneta antes de que se pusiera a llover
Nos llevó directos a Nueva Orleans
Yo saqué mi armónica de mi sucio pañuelo rojo
Tocándola suave mientras Bobby cantaba un blues
Los limpiaparabrisas marcando el ritmo
Mientras tenía a Bobby cogido de la mano
Cantamos todas las canciones que conocía el conductor.

Libertad es sólo otra manera de decir que no hay nada que perder
Nada no significa nada, cariño, si no está libre
Dios, era fácil sentirse bien cuando él cantaba un blues
Oye, sentirme bien ya me bastaba
Nos bastaba a mí y a mi Bobby McGee.

Desde las minas de carbón de Kentucky hasta el sol de California
Bobby compartió los secretos de mi alma
Bajo todos los climas, en todo lo que hicimos
Bobby siempre me resguardó del frío
Un día cerca de Salinas, Señor, dejé que se fuera
Andaba buscando ese hogar, y espero que lo encuentre
Pero cambiaría todos mis mañanas por un solo ayer
Para tener el cuerpo de Bobby junto al mío.

Libertad es sólo otra manera de decir que no hay nada que perder
Nada, cariño, es todo lo que Bobby me dejó
Pero era fácil sentirse bien, Dios, cuando él cantaba un blues
Oye, sentirme bien me bastaba
Nos bastaba a mí y a mi Bobby McGee.

La la la la la la la Bobby McGee
La la la la la la la Bobby McGee
La la la la la la la Bobby McGee
Amor, llamo a mi amante, llamo a mi hombre
Venga, ¿dónde está Bobby? ¿dónde está Bobby McGee?
La, la, la, la, la, la, la, la,
¡Eh, eh, eh, Bobby McGee!

Como hace uno, como hace dos....

sábado, 6 de julio de 2013

SUCEDIÓ ALLÍ

Sucedió allí, o allá, o en todos los lugares
y recodos escondidos.
Recostado en tapices imaginarios
y humos, sabores, y olores evanescentes.
Sentidos, todos, conjugados,
perfectos,
buscados, encontrados.
Libres en el laberinto,
yendo, volviendo,
exprimiendo el meollo
surgido entre penumbras,
en el sitio aquel…
Zigzagueando hacia el final,
aquí, allá,
buscar sin hallar,
de vuelta al comienzo,
hurgando un epílogo, quizás.
Caminando cada tarde
del sexto día,
hacia el sol,
oteando a la derecha…,
esperando la hora…,
haciendo el tiempo…,
fantaseando, anhelando, codiciando, deseando…,
Nada más.

Cort, D.

viernes, 21 de junio de 2013

ERAN SOMBRAS

¿Has visto las estrellas esta noche?
Cuando yo estaba aquí y tú allí,
cuando aquello era aquello,
y esto es esto.
Todo el mundo dice
esto y aquello,
como cuando el mundo estaba fuera
y esto dentro.

Estaba equivocado, quizás,
como en aquel cuadro en mi imaginación,
que eran reflejos que vi, en aquel lago sólo en mi mente.
Era yo frente al océano, sin nadie a mi lado,
o quizás sí,
una sombra azul, bajo el sol,
sólo juegos.

Es esto, ahora;
reflejos de las sombras que fui,
tan sólo eso.
Estaba equivocado,
era otro el que fui,
un niño mirando allí, quizás,
hacia el lugar de aquella canción.

Cort., D.

viernes, 18 de enero de 2013

"THE CIRCLE GAME" - JONI MITCHELL (1970)


Ayer un niño salió a contemplar.
Capturó un libélula en un frasco,
tenía miedo mientras el cielo tronaba,
y lloró a la caída de una estrella.

Y las estaciones dan vueltas y vueltas
y los ponis pintados suben y bajan.
Somos cautivos del carrusel del tiempo.
No podemos volver, sólo mirar
hacia atrás de donde venimos.
Y giramos, giramos, giramos
al son del juego del círculo.

Después el niño dio diez vueltas a las estaciones,
patinó sobre diez claros arroyos congelados.
Palabras como "cuando madures" le deberían apaciguar,
y promesas de que algún día se realizarían sus  sueños.

Y las estaciones dan vueltas y vueltas
y los ponis pintados suben y bajan.
Somos cautivos del carrusel del tiempo.
No podemos volver, sólo mirar
hacia atrás de donde venimos.
Y giramos, giramos, giramos
al son del juego del círculo.

Dieciséis primaveras y dieciséis veranos han pasado ya,
carros de caballos se convierten en coches a través de la ciudad.
Y le dicen que no tenga prisa, que no faltará mucho tiempo
hasta que arrastre sus pies para frenar los círculos.

Y las estaciones dan vueltas y vueltas
y los ponis pintados suben y bajan.
Somos cautivos del carrusel del tiempo.
No podemos volver, sólo mirar
hacia atrás de donde venimos.
Y giramos, giramos, giramos
al son del juego del círculo.

Así los años giran y el niño tiene veinte años.
Aunque sus sueños hayan perdido la grandeza de realizarse
habrá nuevos sueños, tal vez mejores y abundantes sueños,
antes de que acabe el último giro del círculo.

Y las estaciones dan vueltas y vueltas
y los ponis pintados suben y bajan.
Somos cautivos del carrusel del tiempo.
No podemos volver, sólo mirar
hacia atrás de donde venimos.
Y giramos, giramos, giramos
al son del juego del círculo.

Thanks to Lynette for help.

viernes, 11 de enero de 2013

"FOR EMILY, WHENEVER I MAY FIND HER" - SIMON & GARFUNKEL (1966)


¡Qué sueño tuve!:
ceñido de organdí;
vestido con crinolina de vaporoso borgoña;
más suave que la lluvia.
Vagabundeaba por las calles vacías
y más allá de los escaparates.
Oí campanas de catedrales,
resonando por las callejuelas,
mientras caminaba.

Y cuando corriste hacia mí
tus mejillas se sonrojaron con la noche.
Paseamos por campos escarchados de enebro y luces de farolas,
cogí tu mano.
Y cuando desperté y te sentí tibia y cercana,
besé tu cabello de miel con mis agradecidas lágrimas.
Te quiero, chica.
Te quiero.

miércoles, 9 de enero de 2013

"IF I WERE A CARPENTER" - TIM HARDIN (1967)


Si yo fuera carpintero
y tú fueras una dama,
¿te casarías conmigo de todas maneras?
¿Tendrías un hijo de mí?

Si calderero fuera mi oficio
¿me encontrarías aún,
llevando los tarros que hice,
siguiéndome detrás de mí?

Salva mi amor a través de la soledad,
salva mi amor del dolor,
te he dado mi ser,
ven a darme el tuyo mañana.

 Si mis manos trabajaran la madera
¿aún me querrías?
Respóndeme cariño, “Sí te querría,
te pondré por encima de mí.”

Si yo fuera molinero
en un molino de muela,
¿echarías de menos tu caja de maquillaje
y tus cómodos zapatos brillantes?


Salva mi amor a través de la soledad,

salva mi amor del dolor,

te he dado mi ser,

ven a darme el tuyo mañana.

Si yo fuera carpintero
y tú fueras una dama,
¿te casarías conmigo de todas maneras?
¿Tendrías un hijo de mí?

domingo, 30 de diciembre de 2012

CARRETERA ABAJO


Carretera abajo
de regreso  a la ciudad,
hacia las luces del
manto nocturno de siempre.
Pero no como cuando
el mundo jugaba en contra.
Como un calcetín
todo dio la vuelta,
viejos recuerdos sepultados,
esparcidos como ceniza en desierto.

Tras la puerta,
afuera ya nada era lo mismo;
como cuando en un antiguo respiro,
mirando había abajo,
el mundo deambulaba
ajeno a todo,
marionetas sin cordel,
y, como ahora,
una falsa ilusión
renovaba la propia vida.

Erguir, salir, rebuscar…
Malos tiempos para fantasear.

R. aka H.


"Ship Of Fools" - Bob Seger & The Silver Bullet Band (1976)

sábado, 8 de diciembre de 2012

TODAS HIEREN, LA ÚLTIMA MATA


Gastando las horas
de la mala suerte
en los hermosos lugares de la muerte,
en las calles tan frías de hace tiempo.
Las cosas ganadas, gozadas, perdidas,
jugando una nueva partida
con las mismas cartas marcadas
de aquel momento.
Nuevas o viejas canciones, qué más da,
mismo cielo nocturno,
semejante laberinto sin salida,
a medio camino ahora entre el deseo
y la renuncia.
En las horas que restan,
entretanto,
para el retorno…
al comienzo de la leyenda.
Todas hieren,
la última, quién sabe cuándo,
mata.

I.M.


"I Forgot That Love Existed" - Van Morrison (1987)

viernes, 30 de noviembre de 2012

ENRIQUE URQUIJO: CANCIONES EN SOMBRA


Enrique Urquijo dejó a sus congéneres, en el espacio de apenas un par de décadas, un buen puñado de canciones repartidas entre su grupo de toda la vida, “Los Secretos”, y otro con el que dar rienda suelta a sus inquietudes musicales más personales, “Los Problemas”.  Su legado fue desgranando por el camino  un reguero de canciones que le irían convirtiendo, más aún con el consiguiente pasaporte a la leyenda que provocó su siniestra muerte, en un referente de un tipo de canción que conecta de forma certera e inmediata con la melancolía, la derrota, el desamor. “Buena chica”, “Quiero beber hasta perder el control”, “La calle del olvido”, “Y no amanece”, “Ojos de gata”, “Cambio de planes”, “Pero a tu lado”, “Agárrate a mí, María”…, joyas imbatibles en su género que todavía son celebradas religiosamente en cada directo de “Los Secretos” actuales, y que tienen un lugar de culto prominente en la historia de la música popular de su tiempo y en la mochila sentimental de sus adeptos. Lo que sigue no son más que unos breves apuntes sobre seis canciones (una de ellas ajena) que quedaron un tanto difuminadas en su cancionero por la talla de otras y, quizás, no es más que una excusa como otra cualquiera para recordar sólo una pequeña parte de su herencia.
“EL TIEMPO PASA” (1983) (Enrique Urquijo)
Si no te sientes solo de verdad
no necesitas casi nada más.
Puedes vivir así, creyéndote feliz,
y el tiempo pasa.
No busques algo que sea irreal,
no encuentres fallos donde no los hay,
no todo está tan mal, déjamelo pensar.
El tiempo pasa.
“Los Secretos” entregan “Algo más”, el tercer álbum de su contrato para “Polydor”. El disco se publica en agosto y la moda imperante en la escena española, orientada hacia otros sonidos en las antípodas del suyo, entierra el LP, descatalogado en tiempo record y, paralelamente, encierra a la banda en un callejón sin salida durante tres años. El tono desenfadado de sus primeras grabaciones bascula hacia un acento más introspectivo en las canciones de su autor principal, Enrique Urquijo, cada vez con más ascendencia en el cuarteto por cuanto el tándem compositor con Pedro Díaz, habitual en sus  dos primeros LP’s, queda reducido aquí a un único corte. La madurez apuntada en “Ahora que estoy peor”, de su disco anterior, tiene continuidad aquí en “No me imagino”, “Hoy no” (ambas todavía presentes en el repertorio actual de la banda) y “El tiempo pasa”. La fugacidad del tiempo, las retiradas hacia ninguna parte, el dejarse llevar, las vacilantes ilusiones…, Enrique comienza a afianzar un estilo que pervivirá en el tiempo más allá de tendencias imperantes, que su círculo de seguidores mantiene vivo con el paso de los años, y que ya asoma en esta canción. Por otro lado, Álvaro Urquijo, con tan solo veintiún años, ya muestra un talento innato a la guitarra superior al de sus coetáneos del panorama del pop patrio. Una buena canción que adolece, como el resto del álbum, de una discreta producción y unas mezclas terribles, con unas voces ahogadas bajo la instrumentación. Un trabajo sombrío en su discografía, con grandes canciones, que hubiese merecido mayor tiempo y esmero en su grabación.

"SIN DIRECCIÓN" (1986) (Enrique Urquijo)

No es que tenga ganas de irme,
no es que tenga nada que hacer.
No me espera nadie
y no espero que algo tenga que suceder.
Pero no puedo quedarme
y me asusta esta situación,
porque estoy acostumbrado
a correr sin dirección.
Sin dirección, sin dirección.

Ya sin un contrato discográfico, “Los Secretos” sufren la muerte en accidente de tráfico de Pedro Díaz en mayo de 1984, y la marcha del mayor de los Urquijo, Javier, a cumplir el servicio militar. Vagan sin rumbo durante tres años, ubicados más fuera que dentro del mundo de la música. Finalmente, en 1986, Enrique toma en primera persona los mandos de una nave a la deriva, compone en solitario, y recluta para el nuevo proyecto a Ramón Arroyo, Nacho Lles y Steve Jordan, firmando la salida de Javier de “Los Secretos”. Un mini-LP sella su renacer, “El primer cruce”. Seis temas (uno instrumental) cada vez más alejados del sonido pop de su debut discográfico, balanceados hacia una onda más “country-rock” que queda soberbiamente acuñada en “Quiero beber hasta perder el control”. La voluntad fronteriza del álbum asoma ya desde el diseño gráfico del mismo, muy en una onda western, con unas sesiones fotográficas realizadas al efecto en desérticos parajes almerienses.  “Sin dirección”, sin embargo, se aleja un tanto de esa atmósfera del resto del disco, entroncando más claramente en el rock americano del que beben en sus primeras inquietudes e influencias musicales. Un tema de mi predilección, desubicado musicalmente entre el pasado y el futuro sónico del grupo, un islote entre los antiguos y ahora nuevos “Secretos”. El texto de la canción pone un pie ya en la desazón que acompañará en el futuro a su autor, sin entrar aquí en simas demasiado profundas. La nave sale a flote y con el rumbo enderezado.

“CONTINUARÁ” (1987) (Enrique Urquijo)
Estoy en el lado mejor
 y ni si quiera yo sé dónde voy,
solo en esta jungla sin saber
 quién soy.
Andando en la cuerda sin red
porque es lo único que supe hacer,
voy pasando páginas sin releer.

La canción que cerraba y daba título al quinto disco de "Los Secretos", con Enrique en estado de gracia firmando la práctica totalidad de temas del mismo. Un álbum (otra vez) con la rémora de un mal sonido perjudicado por unas malas mezclas, con un Enrique metido erráticamente en labores de producción que un año antes había recompuesto los restos del naufragio de unos "Secretos" heridos de muerte, y al que nadie dentro de la banda, ni siquiera Álvaro, discutía  su liderazgo ni decisiones. “Continuará” es una magnífica canción estrangulada entre gemas del calibre de “Buena chica”, “No sé si se acuerda”, “Siempre hay un precio” o “No digas que no”, que lo convierten, para muchos, en su mejor trabajo. El mediano de los varones Urquijo ya instalado en un reduccionista emplazamiento de escritor de “canciones tristes”. El tema encierra todo el ideario de su autor: sabor a derrota, pesimismo aun estando en el lado mejor, huidas inciertas, vagas certidumbres. Los aires sureños ya apuntados en “El primer cruce” están subrayados aquí por la steel de Ramón Arroyo. Manolo Tena, en un reciente homenaje radiofónico a Enrique, lo deja claro: "Las canciones tristes consuelan de las tristezas y esta era una de las muchas virtudes de Enrique".

“BUSCANDO” (1991) (Enrique Urquijo)
La cruda realidad,
castillos en el aire,
correr sin descansar
por la tierra de nadie,
donde entonces tampoco encontré
qué voy buscando.


Octavo disco, “Adiós Tristeza”. Joaquín Torres se encarga, por segunda vez, de la producción, tras su debut en “La Calle del Olvido”. Otra continuidad con respecto al anterior trabajo es el hecho de mostrar a un Álvaro cada vez más implicado en la composición, afianzando un sonido ya orientado en ocasiones hacia una onda más “californiana”, más del gusto del menor de los Urquijo. Comparto con él mi inclinación por este disco, quizás por presentar como ningún otro la perfecta simbiosis del talento de Enrique y Álvaro, un magnífico equilibrio en una época en la que el grupo alcanza un excelente estado de salud de público y ventas, aunque sin llegar al escalón de la primera división del pop nacional ("Mecano", "El Último de la Fila", "Héroes del Silencio"). Enrique continúa en vena creativa, y “Buscando” es uno de los seis temas que firma en el álbum, que será recordado por “Y no amanece” y “Ojos de gata”. Guitarras marca de la casa apuntalando el sonido “Secretos”, y los “lugares” predilectos de su creador: calles, búsquedas, remordimientos, vanos anhelos. Tuvo un lugar en el set list de su concierto de celebración de los 30 años del grupo en “Las Ventas”.

“LA ÚLTIMA VIDA DE UN GATO” (1995) (José María Granados)
Un año sin dormir
agarrado a un seco barril,
y a esa cara de niños que no han roto un plato.
Arañándole al tiempo el minuto mejor,
saltando a la calle tú y yo,
ya sabes cómo hay que apurar
la última vida de un gato.
La vida de un gato.
Bajo, batería, ingeniero y productor ingleses para “Dos caras distintas”, décimo disco de la banda, y primero y único grabado fuera de España, en Inglaterra. José María Granados vuelve a ceder canciones al grupo, dos: “Margarita” y “La última vida de un gato”. El álbum abrazado unánimemente por “Pero a tu lado”, y con la compañía de discos confiando en “Margarita” como single, contiene este tema de aire cadencioso, lento, perezoso, para un maravilloso texto que se ajusta como un guante a la inflexión vocal habitual de Enrique y al tono frecuente de sus propias letras. Reconociendo “Pero a tu lado” como un disparo certero a la espina dorsal desde sus primeros versos, con la primera escucha de “La última vida de un gato” no pude evitar, en su momento, pulsar el repeat del reproductor ad infinitum. Sí, no es una canción de Enrique Urquijo, pero es mi favorita de entre las versiones en su voz. Es una debilidad personal.

“TÚ TRISTEZA” (1998) (Enrique Urquijo)
Un mes de mayo, un mes de abril,
no sé qué tren fue el que perdí
y no te supe hacer feliz,
pero estas cosas son así.
Luego llegó la despedida,
le pregunté, por qué me dejas,
ella me contestó, por tu tristeza.

Uno de los últimos legados de Enrique, cedido en esta caso para su  segundo proyecto con “Los Problemas”, su obra póstuma. Una rara avis, por cuanto una letra sobre un amor en fuga, marca de la casa, está encerrada aquí en un colchón musical extrañamente vivaz, alegre, inusual, que no evita llevarnos, una y otra vez tras su audición, a esos recodos del alma al que su autor nos traslada habitualmente a través de un lenguaje absolutamente desprovisto de artificios y giros lingüísticos. Difícil explicarlo mejor que en las palabras de Sabina: “Enrique dispara directo al corazón. No se anda con tonterías”. Al combo habitual para su personal proyecto paralelo (Begoña Larrañaga, Tino di Geraldo, Josemi Garzón, Eduardo Ortega…), se unen aquí unas guitarras de Álvaro Urquijo. Como tantas veces ocurre en la vida con las trayectorias segadas prematuramente, el destino nos impidió saber a dónde podría guiarnos el talento de Enrique hoy en día, en un tiempo de tanta sequía a tantos niveles. Ahora, entretanto, acudimos a sus canciones para aliviarnos de nuestras tristezas.

domingo, 25 de noviembre de 2012

UN LUGAR PARA ESTAR...


Y, sin embargo, volver,
aun amortajados
años ya después de nacer,
a la sombra de una árbol sin hojas,
en el solaz de la tarde
de las horas muertas.

Deslizado suavemente
por caminos conocidos,
de vuelta al hogar
en medio de la nada.
Como cuando deshacer  la ruta
eran tributos a pagar,
arrastrados,
expulsados hacia
la orbe fantasma,
bola y cadena.


"Rake" - Townes Van Zandt (1971)

sábado, 3 de noviembre de 2012

"EVEN THE LOSERS" - TOM PETTY & THE HEARTBREAKERS (1979)


Era casi verano, nos sentábamos en tu tejado,
Sí, fumábamos cigarros y mirábamos la luna,
Te enseñé estrellas que no podías ver.
No podría haber sido tan fácil olvidarme.


El tiempo no significaba nada, nada parecía real.
Sí, besabas como fuego y me hacías sentir
Como si cada palabra que decías fuese real.
No podría haber sido tan fácil olvidarme.


Baby, incluso los perdedores tienen suerte a veces.
Baby, incluso los perdedores, mantienen un poco de orgullo,
tienen suerte a veces.


Dos coches aparcan en el paso elevado, las rocas golpean el
agua como cristal roto.
Debería haber sabido entonces que era demasiado bueno para durar,
Dios, es una lata tener que vivir en el pasado.


Baby, incluso los perdedores tienen suerte a veces.
Baby, incluso los perdedores, mantienen un poco de orgullo,
tienen suerte a veces...

sábado, 27 de octubre de 2012

ESPECTRO ANTE EL SOL


"The Wall Song 1" (Demo) - David Crosby (1971)

Tú caminando en dirección opuesta al sol,
tú, viéndome a través del espejo opaco.
Cruzando un remolino de arena con el aroma de siempre,
el polvo del camino mudándome en un espectro en tus ojos.
Versos diferentes pintando un mismo cuadro.
Tú, sólo una visión riendo al sol.

Cort, D.

sábado, 12 de mayo de 2012

"YOU'RE STILL ON MY MIND" - THE BYRDS (1968)


La máquina de discos está haciendo sonar un "honky-tonk".
"Una más", sigo diciendo, "y me iré a casa".
¿Qué de bueno habrá de ocurrirme?, sé que lo encontraré.
Una botella vacía, un corazón roto y tú todavía estás en mi mente.

La gente está bailando y divirtiéndose,
y yo aquí sentado, pensando en lo que has hecho.
Intento olvidarte, he vuelto al vino.
Una botella vacía, un corazón roto y tú todavía estás en mi mente.

Solo y abandonado, tan deprimido que podría llorar.
Solamente aquí sentado bebiendo hasta que la botella se seca.
¿Qué de bueno habrá de ocurrirme?, sé que lo encontraré.
Una botella vacía, un corazón roto y tú todavía estás en mi mente.

viernes, 11 de mayo de 2012

LA CANCIÓN MÁS TRISTE DEL MUNDO

Una mochila vital llena de cientos de discos, miles de canciones, un puñado de melodías.  Atadas a momentos,  ligadas a lugares, encadenadas a mujeres. A épocas de simas profundas, a trances de gozos resplandecientes. Hace ya demasiado tiempo, hace no tanto, ahora mismo. Para responder cuestionarios sobre canciones, para grabar cintas de cassette de las que se hacían antaño, para soñar en mundos mejores. Para viajar hacia aquel lugar, para contemplar el mar, para unir cuerpos en la penumbra. Para tan sólo pasar el día, conmemorar fechas señaladas, convertir un día en algo extraordinario. Para emborracharse, bailar, volver a aquel tiempo. Para que duelan y convertirlas en prohibidas. Para llorar, poner los pelos de punta, hacerse un nudo en la garganta (o donde sea). Para “manchar”. Para pensar que ya no habrá tonadas mejores…, y equivocarse. Para seguir coleccionando canciones y seguirlas regalando. Para tiempos que vendrán…

Para responder  cuál es la canción más triste del mundo. Quizás…, sea esta: