Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de agosto de 2014

# 7. MOMENTÁNEA CALMA Y AQUELLOS DIECIOCHO



 

"Me interné en los bosques porque quería vivir intensamente; quería "sacarle el jugo" a la vida. Desterrar todo lo que no fuese vida, para así, no descubrir en el instante de mi muerte que no había vivido".

John Keating

Su muerte, la de Robin Williams, y volver a aquellos dieciocho, cuando éramos jóvenes y confiados. 

lunes, 23 de junio de 2014

MICHAEL MADSEN


-"En su caso, su standard sería el papel de Señor Rubio en "Reservoir Dogs"...
-"Toda mi vida está ligada a ese papel, sólo me hablan de eso. Si hubiera encontrado una cura contra el cáncer, seguirían diciéndome: "Oye, Michael, mola mucho lo que has encontrado contra el cáncer, pero: ¿Cómo fue trabajar con Tarantino?" ¿Qué puedo hacer yo contra eso?"

"So Film", # 11. Abril 2014

sábado, 21 de diciembre de 2013

FONTAINE (1917-2013)

"Anoche soñé  que volvía a Manderley. Me encontraba ante la verja, pero no podía entrar porque el camino estaba cerrado. Entonces, como todos los que sueñan, me sentí poseída de un poder sobrenatural y atravesé como un espíritu la barrera que se alzaba ante mí. El camino iba serpenteando, retorcido y tortuoso como siempre. Pero a medida que avanzaba me di cuenta del cambio que se había operado. La naturaleza había vuelto a lo que fue suyo, y poco a poco se había posesionado del camino con sus tenaces dedos. El pobre hilillo que había sido nuestro camino avanzaba, y finalmente allí estaba Manderley. Manderley, reservado y silencioso. El tiempo no había podido desfigurar la perfecta simetría de sus muros. La luz de la luna puede jugar con la imaginación. De pronto, me pareció ver luz en las ventanas, pero una nube cubrió de repente la luna y se detuvo un instante, como una mano sombría escondiendo un rostro. La ilusión se fue con ella, y las luces de las ventanas se extinguieron. Veía un caserón desolado sin que el menor murmullo del pasado rozara sus imponentes muros.  Nunca podremos volver a Manderley. Esto es seguro. Pero algunas veces, en mis sueños, vuelvo allí, a los extraños días de mi vida, que para mí empezaron en el sur de Francia".

miércoles, 5 de diciembre de 2012

"JERRY, NO NECESITAMOS LISIADOS COMO TÚ" (MAX'S BAR)



ROARY: Mi vida es como un chiste. Ni siquiera supe matarme. Como un chiste. Me tiro desde un décimo piso y no soy capaz de matarme. Un suicidio de tebeo, como un chiste. Fuí a caer encima de un "Pontiac", es grotesco.

JERRY: Roary, por favor, yo no sabía...

ROARY: Quédate donde estás, no te muevas. Y ni siquiera se te ocurrió preguntar por qué intenté matarme. Nadie, nadie me lo preguntó. Pues te lo voy a decir. No es nada especial. No fue porque mi mejor amigo me birlase la novia. No es nada romántico, no hay ningún drama, Jerry. Fue precisamente por nada. Porque sentía que no era nada. Te resulta difícil de entender, ¿eh, Jerry?. Tú siempre has tenido cerca a quien te dijera que eras alguien. Pero no creas que yo no soy nada, yo soy alguien. Soy un gran tipo, soy grande. ¡Grande, muy grande!. Más grande que tú. ¿Y sabes por qué?. Te lo voy a decir. No es difícil ser más grande que tú. Ah, y en cuanto a los muchachos, no tienes porqué venir al bar de Max, Jerry, no necesitamos lisiados como tú. ¡Juega un buen partido, Jerry!, un buen partido. ¿Eh, campeón?.

viernes, 9 de noviembre de 2012

MAX'S BAR



- "¡El tío Max cierra el bar por primera vez en veinticinco años, y lo cierra para ir al baloncesto!".

Comienza la película. Plano en contrapicado de un enorme edificio.  Un hombre entra en el plano y camina por la calle hacia el interior del mismo. Se introduce en un ascensor con destino al piso número 10, una planta de oficinas. Una vez allí, deambula por los pasillos y entra en una sala vacía. Se dirige hacia una ventana que está abierta, eleva la persiana, se asoma, y mira hacia abajo. Se sube al borde de la misma e inmediatamente se precipita al vacío. Un árbol amortigua su caída antes de estrellarse sobre el techo de un coche. Así transcurren los inquietantes, magníficamente realizados, primeros dos minutos y medio de “Max’s Bar” (1980), nunca olvidados por mí, como el resto de la película, a pesar del transcurso de más de veinticinco años entre la primera o segunda vez en que tuve ocasión de verla, y la siguiente, ocurrida hace unos meses, este año, tras localizarla fortuitamente en una estantería de películas de saldo en un hipermercado.

Partamos de la base de que “Max’s Bar” (“Inside Moves”) es una extraña e irreconocible película en el contexto de la filmografía de su autor, Richard Donner, emplazada inmediatamente después de una superproducción como “Superman” (1978), y anterior a éxitos de taquilla como “Los Goonies” (1985) o “Arma letal” (1987), todas ubicadas estilísticamente en las antípodas de esta cinta con aroma a cine independiente. Está basada en la novela homónima de Todd Walton, y co-guionizada por Valerie Curtin y Barry Levinson, que más tarde se pasaría a la dirección con éxitos multioscarizados como “Rain Man”.

 Roary (John Savage), su protagonista, tras no consumar su intento de suicidio y finalizar su convalecencia en el hospital con evidentes secuelas físicas, se hospeda en un destartalado hotel. Tras instalarse en él, bajar a la Recepción, y preguntar dónde tomar una cerveza, se dirige a la vuelta de la esquina al “Max’s Bar”. Ahí es donde comenzará la nueva vida de Roary, su segunda oportunidad. Allí conocerá a otros clientes discapacitados: un ciego (Stinky), un manco con garfios en las manos (Wings), un impedido en silla de ruedas (Blue Lewis), y a Jerry, el camarero, al que una lesión de rodilla ha evitado una posible carrera como profesional del baloncesto, y al que Roary toma como su mejor amigo, convirtiéndose en su especie de ángel de la guarda. En este marco Donner filma una pequeña película, sobria, en la que caben la amistad, la solidaridad, la superación, la decepción, el miedo, el amor. De forma realista, con la justa contención en el drama. Con una simbólica lección sobre las otras “lesiones” humanas, las no físicas, en una magnífica escena de Roary ante un Jerry recuperado de su lesión, triunfador, temeroso de enfrentarse a antiguos amigos y miedos (“…Jerry, no necesitamos lisiados como tú”). John Savage dibuja un personaje inolvidable, conmovedor, destilando ansias por vivir a cada paso; y Diana Scarwid, nominada aquí al Oscar a mejor actriz secundaria, se muestra especialmente serena en su encantador papel de mujer entre dos hombres. “Max’s Bar”, en definitiva, un clásico en mi recuerdo.

jueves, 1 de noviembre de 2012

HOTEL MERIDIAN. HABITACIÓN 1520


TRAVIS: Le diré a Hunter que irás a verle.
JANE: Travis...
TRAVIS:  ¿Si?
JANE: Estaré allí.
TRAVIS: Bien...
JANE: Hotel Meridian.
TRAVIS: Sí. Habitación 1520.

miércoles, 16 de mayo de 2012

TODAS LAS CANCIONES HABLAN DE MÍ

"Quiero estar aquí ahora"

ANDREA: ¿Qué es esto?.

RAMIRO: Es..., es una carta. Una carta que te he escrito. Léela. Bueno, o sea, quiero decir que no..., no la leas ahora, léela...

ANDREA: ¿Me has escrito una carta?.

RAMIRO: Sí, iba a escribirte un e-mail, pero al final he preferido escribirte así. Es una mierda de carta. Seguramente es ilegible, no vas a entender nada. Un poco, básicamente, lo que te digo es que..., es que te quiero. Mucho. No te rías, es verdad. Es lo que te digo en la carta. Yo creo que si te sigo queriendo a estas alturas, pues tengo que decírtelo. Y además creo que tengo que decírtelo ahora. No sé si es el momento oportuno, si es el momento adecuado, quiero decir que no sé muy bien cómo estás tú, si tienes novio, si te gusta otro, tampoco lo he pensado mucho. Ni siquiera te digo que volvamos. Sólo te digo lo que me pasa porque quiero que lo sepas. Creo que tengo que decirte todas estas cosas que no te he dicho en todo este tiempo. Es que, fíjate, cuando rompimos ni siquiera me atreví a decirte que te quería, y no sé cómo lo ves tú ahora, pero creo que cuando rompimos pues..., hicimos bien. Seguramente es lo único que podíamos hacer, éramos jovenes y llevábamos muchos años, y ahora seguimos siendo jóvenes y tampoco ha pasado mucho tiempo, pero no sé, es distinto. Es verdad que nos quedan muchas cosas por vivir, pero tampoco sabemos qué cosas son. Y no sé tú, pero yo no quiero que mi vida esté condicionada por las cosas que supuestamente tengo que vivir. Es que no sé quién ha decidido eso ni por qué. Es una tontería. Ya no quiero pensar más en lo que me estoy perdiendo. Nos podemos pasar la vida pensando que nos gustaría estar en otra parte pero es absurdo, es pura arrogancia. Sólo te hace se infeliz, te lleva a la frustración permanente. Ya..., ya no quiero ver la vida así. Me gustaría ser más feliz, y disfrutar más de lo que tengo. Empezar por ahí, al menos, no sé... Sé que te quiero y que estoy muy enamorado de ti. Eso siempre lo he sabido, pero cuando lo dejamos pensaba que me podía permitir despreciar eso, pensaba que podía permitirme renunciar a ti por otras cosas que no tengo ni idea de lo que son, y yo sólo quiero estar aquí ahora. Yo sólo sé que..., que te quiero y que estoy muy enamorado de ti. Ya, ya sé que ya te lo he dicho pero es que llevaba demasiado tiempo sin decírtelo y me gustaría decírtelo más veces, me gustaría estar contigo más, y quererte mejor que antes. Y si tú no quieres pues me joderé, claro. Tú harás tu vida por tu lado y yo haré la mía por otro. Hombre, sería una putada, sería una putada. Pero no creo que seas la única tía en el mundo, sé que hay muchas mujeres que me podrían gustar, mujeres de las que me podría enamorar. Seguramente también hay más tíos por ahí aparte de mí, tíos de los que te podrías enamorar que seguramente se enamorarían de ti, los muy cabrones. Tampoco eso es traición. Me acuerdo de los momentos difíciles, de los malos rollos que tuvimos. Sé que si volvemos a empezar ahora todo eso..., como en todas  las parejas. Puede que salga mal..., no lo sé. Es que no quiero pensar en eso ahora. Ahora estoy aquí diciéndote esto, y soy feliz aquí y ahora. Me gusta tu cara, tu cara en este momento. Y este parque, con esta luz. Ahora. Quiero estar aquí ahora. No quiero estar ni cinco minutos antes, ni cinco minutos después.

sábado, 12 de mayo de 2012

PORQUE LA VIDA MANCHA


- "Juana, aféitame".
- "¿Por qué?".
- "No lo sé. Para recordarlo, supongo".

Recordando historias de certezas, de gente que llega a donde otra gente, y cambia su vida y la de los que le rodean.  Porque la vida, evidentemente, mancha.

sábado, 5 de mayo de 2012

FAMILIA, SEGÚN ALVIN STRAIGHT (UNA HISTORIA VERDADERA)


"Cuando mis hijos eran pequeños solía jugar a un juego con ellos. Le daba una ramita a cada uno, una ramita, y les decía: "Rompédla". Podían hacerlo, era muy fácil. Luego les decía: "Atádlas todas juntas y tratad de rompédlas". No podían. Entonces les decía: "Esas ramas juntas es la familia".

viernes, 27 de abril de 2012

MI VIDA SIN MÍ


Ann tiene veintitrés años, dos hijas, y un marido. Vive en una caravana.
Ann fue madre a los diecisiete, y por segunda vez a los diecinueve.
Ann tiene una dentadura imperfecta,  y cuando sonríe,  uno de sus dientes parece morder su labio inferior.
Ann canta “God Only Knows”.
Ann va a morir. Todos vamos a morir. Pero para  ella  eso sucederá pronto.
Ann hace una lista de cosas que hacer antes de que eso suceda.
Ann graba a sus hijas mensajes de cumpleaños hasta que cumplan los dieciocho.
Ann conoce a Lee y bailan junto al coche de Lee.
Ann, su vida, ha sido un sueño y está empezando a despertar.
Ann reza por una  vida que sea una vida sin ella.
Ann, o sea, Sarah Polley, atrapa.

viernes, 20 de abril de 2012

SMOKE. "ES UNA CRÓNICA DE MI VIDA"

Calle 3 con la Séptima Avenida. Ocho de la mañana

- "No lo entenderás si no vas más despacio".
- "¿Qué quieres decir?".
- "Que vas muy deprisa, casi no miras las fotos".
- "Pero,... pero si todas son iguales".
- "Todas son iguales, pero cada una es distinta de las otras".

Casi dos décadas después, maravillosa escena nunca perdida de mi memoria. Auggie (Harvey Keitel) y Paul (William Hurt) en la trastienda del estanco de Auggie, en Brooklyn, un lugar donde Auggie es un “tipo que no se limita a cobrar detrás de un mostrador”.  Auggie muestra a Paul su proyecto. La Obra de su vida. Y habla sobre la captura de los instantes, de las pequeñas cosas a veces ignoradas,  de la fugacidad de los momentos, del tiempo retenido, de la contemplación y la calma. Porque la vida es eso. Un puzle de momentos fugaces.
LA OBRA DE AUGGIE from Travis Clay on Vimeo.

domingo, 4 de marzo de 2012

LA VIDA MANCHA


- "Qué suerte tienes, Pedro. Puedes ir, puedes venir, puedes decir lo que sientes".
- "Di lo que sientes tú".
- "Siento que voy a perder algo que no es mío".


Al calor del éxito de “No habrá paz para los malvados”, y revisando la filmografía de Enrique Urbizu, descubrí, entre esta última y “La caja 507”, “La vida mancha”. No recordaba haber oído hablar nunca de ella y, después de leer la unanimidad de buenas críticas que la acogían, decidí verla. Y descubrí una magnífica película, quizás de las tres o cuatro producciones nacionales que mejor regusto me han dejado en los últimos quince años.
Narra la historia de un misterioso hombre, Pedro (José Coronado), que un día visita a su hermano Fito (Juan Sanz) después de años sin verse. Fito vive con su mujer Juana (Zay Nuba) y su pequeño hijo Jon una tranquila vida de estrecheces económicas causadas por la afición de Fito, camionero de profesión, al póker.
"Tu olor, tu risa, tus silencios... Son parte de mí"

Coronado (increíble lo que ha ido ganando con los años como actor) ejerce de timón de la trama. Se enamora de Juana, y encarna  a un tipo opuesto a su hermano. Contenido, en principio, en  sus sentimientos, enigmático, receloso de hablar y revelar su pasado, duro a veces, tierno otras, elegante, callado, melancólico, frío. Nunca llegamos a saber demasiado de él, apenas que llega y cambia la vida de los que le rodean y la suya propia.

No es una película visualmente atrayente en su factura. Una banal fotografía sería algo a apuntar en su debe. Su punto fuerte es un buen guión de Michel Gaztambide para una película que se hace grande en los silencios. En los silencios de Pedro, y en los turbadores silencios entre él y Juana. No es, en definitiva, “La vida mancha” una enorme película, una película, académicamente hablando, con mayúsculas. Pero sí es una más que recomendable película, una cinta sencilla, con momentos emocionantes, pausada, inquietante a cada paso, sensible.
Por último, reseñar que su inexplicable ausencia de premios (sólo Juan Sanz recibió una nominación a mejor actor revelación), no hace sino provocar el descrédito de los Premios Anuales de Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.
"Camisa blanca, corazón negro"

martes, 28 de febrero de 2012

UNA HISTORIA VERDADERA


- "¿Qué es lo peor de ser viejo, Alvin?".
- "Lo peor de ser viejo es cuando recuerdas tu juventud".

Trece años he tardado en ver por vez primera “Una Historia Verdadera” (“The Straight Story”), de David Lynch. Recuerdo haberlo planeado en el momento de su estreno, también poco después, incluso más tarde, pero nunca llegué a hacerlo. Sabía cuál era la sinopsis de la misma, también que no era una de las típicas “difíciles” películas de Lynch, y, sobre todo, que toda la crítica parecía haberse puesto de acuerdo en que estábamos ante una road movie con maneras de obra maestra. Este fin de semana llegó el momento de saldar esa deuda.
Y tenían razón, estamos ante una obra maestra. “Una Historia Verdadera” es eso, una historia verdadera. Un hecho real ocurrido en 1994 y protagonizado por un hombre de 73 años, Alvin Straight, que viajó desde Laurens (Iowa) hasta Mount Zion (Wisconsin) a través de 500 kilómetros y durante 6 semanas montado en su cortacésped “John Deere”.

Alvin decide iniciar este viaje después de recibir la noticia de que su hermano Lyle, con el que no se habla desde hace diez años, ha sufrido un infarto. Los últimos achaques de salud de Alvin le descubren ante el ocaso de su vida, y decide que es el momento de desatar las ligaduras del orgullo y el rencor para volver a ver a Lyle. Acuciado por su menguada visión y la falta de un carnet de conducir, decide que la mejor manera de realizar ese viaje es a bordo de una cortacésped. Y quiere, necesita, hacerlo solo. A partir de ahí se inicia una historia tan simple como visualmente perfecta, sustentada tan sólo en un inmenso Richard Farnsworth en el papel de Alvin Straight (eje total y absoluto del film), su viaje, y la gente y conversaciones que surgen en el mismo. E iniciamos un viaje con él y participamos de sus reflexiones. Nos  empapamos de su serenidad, de su talante ante los pequeños contratiempos, de su obstinación, de su gratitud, de las rosas y espinas de su pasado, de los ojos de Farnsworth… Sí, de los ojos de Farnsworth y su deleite por la contemplación. Del disfrute visual de las pequeñas cosas de la vida. De un cielo estrellado, de una tormenta con rayos, de un campo de maíz, de una cerveza “Miller’s” bien fría.

Todo ello resulta indisoluble de una melancólica banda sonora ofrecida por Angelo Badalamenti (habitual de Lynch), que se agarra al paisaje y a la historia tanto como la  guitarra de Ry Cooder se ajustaba como un guante a otra road movie, el “Paris, Texas” de Wenders. La fantástica fotografía de Freddie Francis acentúa a través de precisos planos aéreos, el titánico empeño de Straight atravesando la inmensidad de la América profunda sobre un arañazo de asfalto, persiguiendo, tenaz, su sueño. Mención también para Sissy Spacek en su papel de Rose, la hija tartamuda que vive con Alvin, a la que un hecho del pasado ha despojado  de sus hijos. Su papel no es especialmente relevante en la historia, pero en la piel de Spacek su ternura conmueve tanto como la del mismo Fransworth. La película transcurre al mismo ritmo que el vehículo y las reflexiones de Alvin. Lenta, calmada, pausada. Habrá a quien eso le resulte un inconveniente. No es mi caso.
Finalmente Alvin llega a su destino, y Lynch sintetiza el encuentro en tres simples minutos para, desde una economía de diálogos y a través de los ojos de Farnsworth y Harry Dean Stanton, ofrecernos, dentro ya de una obra magnífica, tres de los más bellos minutos que haya dado la historia del cine. Inolvidable. Lírica. Un regalo para el alma.  No más. No menos. Para  gozarla, al menos, una vez cada año. Gracias, Lynch.

 "Laurens Walking" - Angelo Badalamenti (1999)

sábado, 11 de febrero de 2012

MÁSCARA


En la vida esto es lo bueno:
dulces y helados,
dar paseos en moto,
de los árboles los monos saltando,
la lluvia salpicando,
y el sol dando en mi rostro.
Esto es en cambio lo malo:
mi pelo despeinado,
un agujero en el zapato,
el bolsillo sin un pavo,
y el sol mi rostro cegando.


"Roll Me Away" - Bob Seger (1982)

viernes, 27 de enero de 2012

UP IN THE AIR


"Esta noche a casi todos los recibirán en casa perros saltando y niños chillando. Sus esposas les preguntarán qué tal el día, y esta noche dormirán. Las estrellas saldrán de sus escondrijos diurnos y una de esas luces, algo más brillante que las demás, será la punta del ala de mi avión sobrevolándolos".

domingo, 1 de enero de 2012

AÑO NUEVO. CORAZÓN REBELDE


- "Dime, ¿de dónde salen todas esas canciones?".
- "De la vida, por desgracia".

En 2008 el Oscar al mejor actor recaló en un perdedor Mickey Rourke prestando su ajado cuerpo al circo del wrestling y a inyecciones de anabolizantes que le permitiesen revolcar su leyenda en circuitos de los bajos fondos. Por el medio, una hija abandonada y la compasión de una stripper. Espléndida.  En 2009 el Oscar recae en Jeff Bridges. Otro perdedor. Aquí un cantante country, Bad Blake, en horas bajas, arrastrando su talento y su cartel por garitos de medio pelo, atravesando carreteras en su vieja furgoneta “Bessie” cargada con sus guitarras, y enganchado permanentemente a su botella de whiskey “McClure’s”. Por el medio, unos cuantos divorcios, un hijo abandonado, y una joven periodista, madre de un niño de cuatro años, que cae rendida a sus pies. La crítica abrazó “El luchador” (mención aparte de la interpretación de Rourke), pero se ha mostrado tibia (en ocasiones) con la historia de “Corazón rebelde”. Por, aparentemente, blanda, simple, vulgar. Pero yo he disfrutado mucho esta especie de road movie crepuscular sobre oportunidades perdidas y redenciones. Y a un Bad Blake alcoholizado, con un pie en la muerte, a veces patético, a veces entrañable, siempre sugestivo, decente al final. Tanto que no creo que tardaré demasiado en ver de nuevo su historia.


"The Weary Kind" (Theme From "Crazy Heart")  - Ryan Bingham (2009)

sábado, 31 de diciembre de 2011

LO QUE QUEDA DEL DÍA


MRS.KENTON: Cuando dejé Darlington Hall hace tantos años nunca me di cuenta que de verdad estaba dejándolo. Creo que pensé que sólo era otra maniobra para molestarlo, Sr.Stevens. Fue un golpe llegar aquí y verme casada de verdad. Durante mucho tiempo no fuí feliz. Pero después nació Catherine, los años fueron pasando, y me di cuenta de que quería a mi marido. Verá, no hay nadie, Sr.Stevens, nadie en el mundo que me necesite tanto como él. Pero aún así hay veces que pienso que cometí un error terrible con mi vida.
SR.STEVENS: Sí. Estoy seguro que todos pensamos eso de vez en cuando.


Se sientan en un banco en el atardecer de un día lluvioso. Hablan, y mientras lo hacen el Sr.Stevens mantiene la mirada triste, perdida a lo lejos.



MRS.KENTON: La gente siempre hace fiesta cuando encienden las luces por la noche.
SR.STEVENS: Me pregunto por qué.
MRS.KENTON: Hay quien dice que para mucha gente la noche es la mejor parte del día. La parte que más desean.
SR.STEVENS: ¿De verdad?.
MRS.KENTON: ¿Qué es lo que más desea usted, Sr.Stevens?.
SR.STEVENS: ¡Oh!, volver a Darlington Hall y sobre todo arreglar los problemas de personal.
MRS.KENTON: Usted siempre los pudo arreglar, Sr.Stevens, y tenía bastantes problemas que solucionar.

El Sr.Stevens está en medio de la calle, protegiéndose de la lluvia bajo su paraguas. Mrs.Kenton lo llama desde la parada del autobús, a cubierto.

MRS.KENTON: Sr.Stevens, no espere ahí, este autobús siempre llega tarde. Póngase al abrigo.

Stevens se acerca junto a ella.

SR.STEVENS: Cuídese mucho, Sra.Ben.
MRS.KENTON: Usted también, Sr.Stevens, prométamelo.
SR.STEVENS: Se lo prometo. Haga todo lo que pueda para que estos años sean felices para usted y su marido. Nunca nos volveremos a ver, Sra.Ben, por eso estoy siendo tan personal. Espero que me perdone.
MRS.KENTON: Gracias, Sr.Stevens. ¡Oh!, ahí viene, ahora por una vez.

Se dirigen hacia el autobús bajo el paraguas del Sr.Stevens. Ella sube al autobús.

MRS.KENTON: Gracias, y muchas gracias por venir. Fue muy amable de su parte. Me ha gustado verle después de tanto tiempo.
SR.STEVENS: Fue un placer volver a verla. Sra.Ben. Adiós, cuídese.

Ella comienza a llorar al tiempo que el autobús arranca y se aleja. Se miran en silencio hasta que el autobús se pierde de vista.

SR.STEVENS: Adiós.

Stevens la despide descubriéndose su sombrero.